‘Nadan Dos Chicos’ de Jamie O’Neill

RESEÑA TITULO

Hay veces que quieres leer un libro sí o sí, independientemente de lo que digan las críticas. Para mí, Nadan Dos Chicos era una de estas lecturas obligatorias. Aunque, en este caso, todo el mundo hablara maravillas del libro, no esperaba mucho más que una típica y edulcorada historia de amor entre dos amigos. Pues bien, eso no solamente es un tremendo error, sino que además es quedarse corto, muy corto. Este libro sorprende desde el primer párrafo. En cuanto empecé a leerlo me di cuenta que estaba ante una obra muy particular que no se ajustaba, ni de lejos, a lo que tenía pensado.

Nadan dos Chicos requiere mucho del lector, sobretodo en las primeras páginas, donde el estilo te abofetea en la cara y te exige que le prestes la atención que se merece. Sin llegar a los niveles de dificultad de Faulkner, los recursos expresivos de la novela exigen una concentración que se verá recompensada con creces. Algo que me gusta particularmente y choca bastante la primera vez es que, a menudo, la voz del narrador queda diluida con la de los personajes, de tal modo que se funde en su personalidad.

– Sí, señora Doyle, he venido a visitar a un viejo fusilero enfermo.

No, no se quedaría mucho, sólo estaba de paso, aunque en cualquier caso probaría el té, pero no, no hacía falta el bote de leche, lo tomaría solo. Ah bueno, que estaba abierto, entonces adelante señora.

Volvieron andando por George’s Street, luego a través del Parque del Pueblo, que gustó exageradamente al muchacho. No, nunca había estado allí, nunca en su puta vida. Vaya morro que tenían llamándolo el Parque del Pueblo, y los guardas persiguiéndote si no llevabas cuello duro y corbata.

El famoso capítulo 8 es bastante chocante, y sin duda es una buena muestra de la grandeza del autor. En él, nos adentramos en la cabeza de Anthony MacMurrough, que en ese momento no es uno sino tres personajes, que mantienen puntos de vista diferentes acerca del amor, el sexo, la vida o la política. Aunque al principio te desorienta, una vez te sitúas esas páginas son brillantes.

El tono de toda la novela es bastante seco. El autor no se anda por las ramas. En las primeras páginas pensaba que pecaría de ser demasiado romántico con la época, y nada más lejos de la realidad. Es bastante duro y destapa sin inmutarse prácticamente todas las miserias que proliferaban entonces. A pesar de que es muy explícito sabe cortar antes de caer en lo morboso y lo obvio, aunque a su vez también da un poco de eso, algunas pinceladas. Si suena raro es porque lo es. Es un equilibrio que calificaría como perfecto. 

La novela tiene bastantes personajes, todos ellos perfectamente desarrollados, totalmente realistas y humanos, llenos de capas que te hacen odiarlos, amarlos y admirarlos a medida que avanzas la lectura (o todo al mismo tiempo). Aparte de Jim y Doyler, me gustaría destacar a Anthony MacMurrough y al padre de Jim. El primero crea una especie de grotesco triángulo amoroso que me sorprendió enormemente, no solo por lo poco conveniente del mismo, sino por las escenas finales, donde su participación crea situaciones entre lo cómico y lo trágico.

Al padre de Jim habría que echarlo de comer aparte. Es uno de los mejores personajes que me he encontrado jamás en una novela. Es una persona atrapada siempre entre dos mundos y que se mueve entre ellos como puede, manteniéndose firme a unos principios totalmente equivocados. Demasiado rico para los pobres, demasiado pobre para los ricos; cobarde pero noble; rencoroso y piadoso al mismo tiempo; absurdamente estricto con sus hijos pero también lleno de amor hacia ellos.

La primera impresión que me causó fue el rechazo más absoluto, una persona falsa y juiciosa que vive de cara a la galería (“Ahí fuera está el caballero más primoroso que nunca les prestó nada”). La sorpresa es que, sin que apenas cambie la personalidad, empiezas a cogerle un cariño especial y a pensar “¿Y qué le vas a hacer? Cada uno es como es”. Me ha despertado un fuerte sentimiento de ternura este personaje, casi más que los chicos en algunos casos.

Por su temática no mucha gente se acercará al título, y es una verdadera lástima. Es una lectura mucho más próxima a los clásicos y las grandes obras que a una novela romántica. No puedo más que recomendarla, sobretodo a aquellos interesados en encontrar unos personajes tremendamente perfilados y reales.

4-stars

Motivo de la lectura

  • La historia

Lo mejor

  • Es totalmente explícito pero trata los temas con tal naturalidad que no cae en el morbo en ningún momento

Lo peor

  • Siento que me he perdido muchos detalles históricos y referencias por no conocer mejor la historia de Irlanda. Por ejemplo, de no haber leído El Sueño del Celta, hubiera pasado por alto la importancia de alguien como Roger Casement, al que se nombra varias veces. También aparece en alguna que otra conversación el grandísimo Oscar Wilde

JamieONeill_700400

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2 comentarios

  1. […] NADAN DOS CHICOS, Jamie O’Neill […]

  2. […] género de una manera que no os podéis llegar ni a imaginar leyendo la sinopsis. Como comenté en la reseña, está muchos más cerca de los clásicos gracias a la hermosa y rica prosa de Jamie […]

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